Libertad para aceptar
Introducción
Cuando me formé como psicoterapeuta, llegué con una idea muy equivocada sobre el trabajo psicológico. Yo creía que un buen psicólogo era un experto en romper las defensas de su paciente. Poco a poco fui entendiendo que antes de pretender romper nada es necesario aceptar lo que hay y tratar de funcionar dentro de las limitaciones lo mejor que uno pueda. Esto dará un punto de partida desde el cual es posible entrar en calma para enfrentar los problemas. La calma es el mejor consejero que pueda uno tener.
Libertad para aceptar
La primera libertad es la libertad que da seguridad. La acción de esta libertad es aceptar. En este primer nivel de la libertad, tú entiendes que la libertad no te la da el no tener limitaciones, sino el aceptar las limitaciones y aprender a funcionar dentro de ellas. Tú puedes alcanzar este primer nivel de libertad encerrado en una cárcel. No es una libertad que expanda tus límites, sino que es una libertad que te ayuda a expandirte tú, dentro de tus límites.
Conclusión
Siempre hay algo que yo puedo hacer por mi mismo y eso es aceptar mi momento. No importa que tan difícil se ponga una situación. El primer paso es aceptar lo que hay. Es el primer nivel de la libertad. Hay otros niveles de libertad, pero nunca llegaremos más allá, si no damos el primer paso.
Comentarios
Esta primera lección la recibí de varias personas que me topé en mi camino: un maestro que me dijo: “La libertad no es llegar a ser perfecto, sino ser libre de la imperfección.” Una tía que el día de mi boda al darme el abrazo me dijo: “¿Quieres ser feliz?” a lo que yo le contesté “sí tía” y viéndome a los ojos me dijo: “El trabajo de una casa es mucho, aprende a hacerte de la vista gorda.” En otra ocasión tenía visitas en mi casa y estaba apenado porque se había acabado el agua y no podíamos bañarnos. La persona que me visitaba me dijo: “no te preocupes, puedo ser muy buena cochina cuando es necesario.” Yo creía que alcanzaría la libertad el día que no tuviera problemas. Comprendí que el cambio no era afuera sino adentro de mí.
Sugerencias
Siempre que enfrentes un problema, empieza por declarar: “Aún cuando todavía tengo…(tal o cual problema, ó miedo, culpa, enojo. etc.), me acepto y me amo completamente.
Dr. Raúl Ortiz Mena
© 1995 Dr. Raúl Ortiz Mena